Se nos fue uno de los más grandes

Esta claro que Hollywood ya no es lo que era... ¿Y cómo va a serlo, si cada vez nos quedan menos maestros en vida? El último en desaparecer ha sido uno de los más grandes cineastas de la historia reciente, Sydney Pollack. El que fuera director de obras maestras del calibre de 'Tal como éramos', 'Tootsie' (una de mis pelis favoritas) o 'Memorias de África' (por la que ganó el Oscar en 1986), y de joyas como 'Las aventuras de Jeremiah Johnson', 'Danzad, danzad malditos', 'Los tres días del condor' o la más reciente 'Caprichos del destino', ha fallecido víctima de un cáncer.

Pero además, este genio, fue también un estupendo actor que aparte de hacer papelitos en sus propias pelis (inolvidable su interpretación como el agente de Dustin Hoffman en 'Tootsie'), realizó memorables interpretaciones dramáticas en 'Maridos y mujeres', 'Eyes wide shut' o 'Michael Clayton'.

Y como las desgracias nunca vienen solas, se da la triste casualidad de que el mes pasado moría también su gran amigo y socio Anthony Minghella, extraordinaria director de 'El paciente inglés' y de esa absoluta y tremenda maravilla que es 'El talento de Mr.Ripley' (que el propio Pollack produjo). Minghella parecía haber heredado el estilo clásico, elegante y reposado del buen Sydney, juntos eran de lo poco que en el Hollywood del siglo XXI nos remitía al talento de los míticos maestros de la edad de oro. Sin ellos, el arte del cine pierde mucho de su brillo. Menos mal que siempre quedará el DVD...